Decibeles

A casi un año del catastrófico cambio de la ruta aérea en la Ciudad de México -tiempo durante el cual no nos ha regresado la categoría aérea número 1 la Federal Aviation Administration (FAA) que perdimos desde mayo de 2021 ni se ha resuelto el tema general de la aviación- pocas mejoras se vislumbran en un futuro cercano al respecto.  Y ante el innegable hecho de que –como resultado de lo anterior- no se pueden abrir nuevas rutas a Estados Unidos y que en la “celebración” del 21 de marzo con la inauguración del Aeropuerto Internacional [sólo de nombre en su etapa inicial salvo por el viaje a Caracas] Felipe Ángeles menos buenas noticias hay, excepto sobre “tendencias” de decoración, duración de la ruta en auto, y así. Aun cuando ya están los señalamientos carreteros por toda la Ciudad, tampoco hay vías de acceso terminadas y lo peor de todo es el constante ruido que supera los 60 decibeles máximos permitidos por la OMS en la capital con un intenso tráfico aéreo y los más de 4 aviones cada hora a partir de las diez de la noche y hasta la madrugada. All of the above ha sido presentado por el colectivo Más Seguridad Aérea, Menos Ruido que insiste que no hay acercamiento alguno de las autoridades de la Ciudad de México con los vecinos de la alcaldía Miguel Hidalgo al respecto. La contaminación por el ruido aéreo aumenta exponencialmente con el insoportable y casi perenne pregón de “o algo de fierro viejo que venda” en la zona a todas horas. De igual manera, afecta de sobremanera el recuperado tránsito de los autos a todas horas en los tiempos convulsos que vivimos mismo que supera toda tolerancia y paciencia. Y peor aún, lo que sucede domingo a domingo en el Paseo de la Reforma a nivel del entronque con el Paseo de las Palmas donde la avenida residencial hace competencia a la Magdalena Mixhuca con el tránsito de autos “de lujo” tipo McLaren MP4 12C, Aston Martin Vanquish, y Lamborghini Huracán LP-6104 et al, sin escape cerrado, tan ruidosos, que ni en el Gran Premio de la Ciudad de México F1. Es un peligro lo que sucede ahí ante la sorpresa y testigo de peatones apiñonados sobre el camellón. Urge que el alcalde Mauricio Tabe se dé una vuelta urgentemente y prohíba dicha práctica y la confine a espacios diseñados expresamente para ello. Aquí no sólo el ruido, sino el tránsito y la seguridad de los que se congregan y más está en peligro.  Y por si fuera poco lo op. cit. ni qué decir de uno que otro despistado gallo -con todo el gallinero con acompañamiento- a lontananza. Como dice el dicho “ese gallo quiere maíz” y los vecinos más, más, más. Las gestiones ante la Procuraduría Ambiental han sido nulas y los resultados de hacer menos ruido pírricos. Han aumentado en el último año las zonas afectadas por el ruido producido por los aviones y ninguna solución se avisora para un área que ocupa más de 150 colonias. Y lo peor es que ni de esta manera se ha resuelto positivamente en Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano SENAEM nada de nada: siguen las fallas en Centro de Control y persisten aun cuando se presume de un “nuevo” y mejor aeropuerto del que sólo hemos visto el arte de los grafiteros en las inconclusas obras de conexión, los techos de lámina y los baños públicos. #SorryNotSorry PS Aquí cada viernes, lo que sí importa. Y no dejes de seguirme en Instagram para que veas todo lo que sucede y leerme en Twitter ambos @rafaelmicha y lee todas las columnas en la web en radarmicha.com

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