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Justo ahora con el Mundial en sus últimas, planes de grand tour por los países semi-finalistas, y más, más, más, no deja de resonar en mi mente el anuncio hecho el pasado 15 de marzo por parte de Europa Nostra en La Haya sobre los sitios de patrimonio en peligro de ese Continente. Son 7 en total, y además de los distantes y poco recordados destinos como Albania, Bulgaria y Rumania y los otrora “soviéticos” como Georgia hay aquí un par en el mismísimo primer mundo y mucho menos sabido. Los 7 son: las iglesias post Bizancio de Voskopoja y Vithkuqi en Albania, El centro histórico de Vienna en Austria, el monumento Buzludzha en Bulgaria y el Hermitage y los monasterios David Gareji en Georgia así como el Casino Constanta en Rumania. En Turquía el Orfanato Griego Prinkipo en las Islas del Príncipe y en el Reino Unido la Fábrica de Hielo Grimsby. No es de Dios que monumentos que son patrimonio cultural de la humanidad entren en la lista por falta de recursos o por negligencia de sus gobiernos. O por el boom del turismo y el exceso de visitantes. No hay que olvidar la consigna en tantísimos lados que reza “tourists go home!. El nada sexy anuncio lo hizo Plácido Domingo presidente de Europa Nostra y pidió a todos preservar el patrimonio cultural de la humanind. Brexit o no, pan-Europeísmo o no. Fracaso o triunfo, lo que es inaudito resulta el hecho que gobiernos locales, regionales, nacionales y Europeos no se pongan de acuerdo para garantizar all of the above. Por todos es una tristeza estar incluídos, pero insólito y descabellado es encontrar en la lista la inclusión nada más y nada menos que Viena, con su Ringstrasse, ciudad no hace tanto tiempo más bella que París, capital del imperio austro-húngaro y sede de los Habsburgo. Todavía recuerdo cuando descubriendo Europa en solitario soñé que estaba en esa ciudad. Sin conocerla siquiera, ni nunca haber estado allí. Y entonces viajé en tren desde Venecia para descubrir las maravillas de la capital cultural de Europa. Y política. Y social. Hoy, estoy preocupado porque nada me daría más gusto que ver Viena y estar allí especialmente del primero al tres de agosto. Razones tengo de sobra. La ciudad imperial que se reinventó a sí misma con el movimiento decimonónico de la Secesión ahora goza con una mejor reputación donde TODO es Gustav Klimt y Egon Schiele. Y aunque en el verano no hay ópera, ni conciertos, ni nada de nada –salvo turistas, no me perdería la oportunidad de redescubir esta belleza treinta y tantos años después de la primera vez que la conocí so pretexto de un Gran Premio de Austria. Y en esta ocasión hacer escala técnica en el Museum Upper Belvedere para ver un par de exposiciones como “The Canaletto View” o en el Lower Belvedere & Orangery “Beyond Klimt: New Horizons in Central Europe” o Say it with flowers! Viennese flower painting from Waldmüller to Klimt. Aprovechando la visita a Viena seguir en el Adriático y la costa de Dalmacia para viajar comme il faut y descubrir Hvar, Split, Zrce y porqué no hasta Montenegro. Y pues ya del otro lado del Atlántico hay que visitar París para con el pretexto op cit cabildemos al Embajador Federico Salas quien preside la Delegación de México en la 42° sesión del Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO y en fechas recientes recibió a expertos del INAH y de la SEMARNAT para que atienda nuestra demanda hagamos como propia la de Europa Nostra. Salas ahora embajador de México en la sede de la UNESCO en Paris tomó su puesto después de un giro por las sucursales de Indonesia, de la República Checa e Israel. “AsíOMásTalentoso Sígueme en Twitter e Instagram en @rafaelmicha y lee todas las columnas en radarmicha.com

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Crossover

Quiero pensar más allá de la realidad actual y de las distracciones mundialistas, e instalarme en José El Soñador -más no por la referencia al Génesis y ciertamente menos a la versión del éxito del West End londinense o en Broadway newyorkino de Andrew Lloyd Weber y su versión más light y technicolor –a todo color. Más correctamente en la bien poética y portentosa creación literaria de 4 volúmenes  de Thomas Mann.  José -al que su “padre, el amigo de Dios, tenía la costumbre de “llamarle ‘cordero’, mi retoño, hijo de la virgen, de la Amable, hijo del árbol frutal a las orillas de la fuente, vid fecunda de la viña…corazón de la primavera, primogénito del toro en su esbeltez”. José al que “Amenhotep invistió con el “bello cargo de el primer intérprete de los sueños del Rey” y así logro el ansiado crossover a las páginas editoriales de nuestro diario Excélsior y publico lo siguiente allí: ¿Cómo y en qué momento pasamos de ser tema de la portada de TIME Magazine bajo el título de Saving Mexico y en The Economist con su icónico artículo Mexico Moment (y los memes et al) a convertirnos en material de un programa de variedades como Last Week Tonight? ¡Qué indignación, pero más, más, más, impotencia, y desesperanza! Los mexicanos que trabajamos apenas 288 días al año de acuerdo con cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) nos merecemos más.  Oséase que después de laborar un casi 79% del año o alrededor de 2 mil 592 horas, es decir le echamos ganitas. Obvio no sucede así siempre durante el Mundial,  especialmente si tomamos en cuenta que pasamos enfrente del televisor, y ahora servicios de streaming y aparatos móviles (algunos en su Samsung 9 +) más tiempo so pretexto de estar conectados y al corriente de la gesta mundialista. No es exageración: México es el sexto país comprador de entradas para este evento con 60,302 boletos, y si además asumimos que un gran porcentaje de los compradores en Estados Unidos de América (88,825 en total) muchos son compras hechas por mexicanos.  Entre nuestro incondicional apoyo al “Tri”, las distracciones propias de las vacaciones, y la duración del proceso electoral (precampañas y campañas –casi 200 días) se nos tergiversaron las prioridades. Lo que sí, es que ahora urge trabajar en la paz, la unidad nacional, empezar a construir, y después de cicatrizar la fractura retomar nuestro país en manos propias. Las de todos. Y jerarquizar los objetivos para que no haya impunidad y podamos exigir justicia. Comenzar la vigilancia ciudadana diaria y reforzar que se ejerza el estado de derecho, la procuración de justicia, y desaparezca la corrupción. En un proceso de verdadera reconciliación se hagan a un lado las diferencias y simultáneamente se realice un diagnóstico efectivo solícito y oportuno de la realidad nacional y se llegue a un consenso generalizado.  Y lograr un país en donde se respeten los derechos y se mantengan los principios más que nada. Y simultáneamente se refuerce el crecimiento económico y el combate a la corrupción.  Urge sanar la fractura tan dolorosa que hoy predomina, y se respete el derecho a disentir, se respete la diversidad, y la pluralidad -y en un ambiente de libertad- se vuelva a respirar la concordia que surgió entre todos los miembros de la sociedad civil como resultado de los trágicos eventos de S19.  Hacer valer la justicia,  el respeto y división entre los tres poderes de la República y se respete asimismo la soberanía entre los estados. Y con reflexión y claros avances podamos cabildear directamente a John Oliver para que visite México próximamente y vea que más que material para su programa de comedia somos un país ejemplar. O ya de a “perdis” que su respuesta  aquí en nuestro #Radar (en México y Latinoamérica) Chumel Torres en su estreno hoy contundentemente exprese como dijo el Benemérito de las Américas Benito Juárez “Entre los individuos como entre las naciones (y las televisoras aunque siempre es Home Box Office, HBO) “el Respeto al Derecho Ajeno es la Paz”. Sígueme en Twitter e Instagram en @rafaelmicha y lee todas las columnas en radarmicha.com

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