Pesaj

Con todo lo que estamos viviendo, viene a colación la fiesta judía de Pascua que se celebra en éstas fechas y comienza justo la víspera del próximo miércoles 8. Nunca ha dejado de importar su relevancia para las personas que practicamos esa fé, por sus mensajes inspiradores de libertad, rebeldía, et al. pero hoy, hoy, hoy, en un episodio en donde las plagas de hace más de tres mil años sólo han cambiado de nombre, su celebración es más actual que nunca. Los incendios en Australia, el terremoto y las secuelas al S19 en México, el calentamiento global, y el huracán Dorian en Puerto Rico han sustituído en el nuevo milenio a los antiguos castigos con proporciones igualmente bíblicas. Atrás quedaron las langostas, la oscuridad, las ranas e insectos -entre otras- y lo que vivimos es extrañamente apocalíptico. La esclavitud actual es la ‘conectividad’ y el imperio del mal es la globalización. All of the above tiene una vigencia impresionante en los tiempos siniestros del COVID-19, como el “nuevo” new referente obligado. Y los paralelos existen en todas las religiones. El próximo Viernes Santo -en el que hasta la representación de “La Pasión de Cristo” en Iztapalapa se llevará a cabo en un local cerrado, y sin público la celebración de un acto de fe, justo lo más sagrado debería acompañarse de un milagro, pero de otra variedad. La cancelación por parte de la Alcaldía de Iztapalapa y la suspensión de la procesión y representación como todos los años en el Cerro de la Estrella, para evitar la concentración de personas debido a la contingencia por el Covid-19, es inaudito en nuestro país como lo fue la reciente bendición “Urbi et Orbi” por parte del Papa Francisco con el rezo por las víctimas del coronavirus–el programa más visto por TV aunque curiosamente ante una Plaza de San Pedro vacía. El milagro que viene, para evitar el colapso del (des) órden económico internacional, hubiera sido el anuncio de una campaña tipo GoFundMe o de donadora.mx (un par de plataformas de crowdfunding) como las que han empezado a surgir aquí, allá, y acullá con el objetivo de lograr la desaparición de la pandemia, encontrar una cura y si no, al menos, el milagro de regresar al principio de un prometedor 2020, sin CORONAVIRUS, con Kobe, sin dólar a $25 y pico, sin la recesión económica que se avisora, y con el brutal desplome de los precios del petróleo. A la “Pide al tiempo que vuelva”, con todo y la cursilería de la premisa y las actuaciones cortesía de Jane Seymour y Christopher Reeve. De “Lo que el viento se llevó” para seguir con las referencias cinematográficas en los últimos cuatro meses como el Tianguis Turístico, los conciertos cancelados, y el “eventismo” desaparecido como Mandrake el mago -pues ya ni modo. Era el momento justo para repensar todo, para buscar otros formatos ahora que all of the above han perdido importancia y relevancia alguna. El shutdown o shelter in place,  #QuédateEnCasa y otras formas de bautizarlo no son sino una oportunidad para mejorar op. cit. Hoy, lo que ocupa, es hacer todo lo posible por reducir la ansiedad. Y para lograrlo resulta importante, además de estar conectado y ser prudente, controlar aquello que sí podemos ídem: la limpieza, el orden, el flujo de noticias para evitar la saturación, etc. Y sólo pretender controlar aquello que está en nuestras manos. Recordar que el social distancing no implica perder la comunicación. Hoy es cuando más conectados debemos estarlo al 100% para evitar el aislamiento. Por todas las vías. A la antigüita: telefónicamente, por Facetime, por Whatsapp, por redes sociales en todas sus presentaciones y a través de las Apps del momento houseparty y zoom. Habrá que ver ahora sí de qué están hechas las plataformas de redes sociales y si la nueva modalidad del En Vivo aguanta “vara” y no nos vuelve locos. Y si cumplen su cometido para conseguir cohesión social y solidaridad entre todos, para informar, y para que la sociedad civil termine por consolidar cada vez más el papel preponderante en el mundo actual llenando el vacío que ha dejado por inacción, omisión, o fatal retraso el gobierno de aquí, de allá y de acullá.  PS Aquí cada semana lo que sí importa. Y no dejes de seguirme en Instagram obviamente para que veas todo lo que sucede (cada vez más poco y retacado de publicaciones tipo #tb), y leerme en Twitter ambos @rafaelmicha y revisar nuevamente todas las más de 303 entregas en la web en radarmicha.com y cada viernes aquí en RSVP Excélsior. Y el domingo en El Mundo de Regina con Post Data.

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