Un, dos, tres por los que ya no están

México parece ser el lugar al que las estrellas vienen a morir, y nada es más exacto que a últimas fechas cuando actrices de movies y tv, modelos et al (especialmente españolas) acaparan los titulares, marquesinas y, campañas de por aquí. Pero tradicionalmente hemos sido un semillero de talento y tres tremendos y grandes –mínimo- nos dejaron en el 2019 y se nos adelantaron. Ninguna estrella más brillante que la de Christian Bach, cariñosa, talentosa -que en 1983 fue imagen de Elite de Royalmich en su campaña de pantimedias. De su carrera como histrión allí están los testigos, roles y todo, todo que habla por sí sólo. Otra G-R-A-N heroína de las telenovelas (y más correctamente en la historia de su vida real  y que impactó a la nuestra) e igualmente en su cortísima carrera como antagonista: mi querida amiga Edith. No necesita ni presentación, ni apellido. Entrañable siempre, además de su trabajo de TV, cooperó, ayudó, fue solidaria y más, más, más: cómplice. Desde que la conocí hace tantísimos años (que en perspectiva no fueron muchos, ni suficientes) atendía cualquier llamado: que si de filantropía y beneficencia, que si de trabajo, que si de placer. Siempre pendiente, siempre con una sonrisa, siempre compartida de su energía, amor y estrella. ¡Y de su vida! La extraño desde hace tiempo y este diciembre pasado –en el día de su cumpleaños, más! Se queda conmigo su lucha en contra de la adversidad, su actitud siempre positiva, su empeño y su enjundia. Y su triunfo. De su belleza, allí las horas testigo de su profesional trabajo y el amor de los fans que no paran de recordarla. Muchas de las anteriores cualidades compartía con Jorge Vergara aunque él era otro tipo de estrella –de otra variedad. Cuando lo conocí al comienzo del milenio, vestido siempre de blanco y sin calcetines, de su etapa de productor de cine, gurú wellness, y promotor de arte y arquitectura a nivel internacional nunca dejó de impresionarme su gran carisma y siempre bajo perfil. Se necesitó tiempo para romper el hielo, años pasaron y amistades en común -pero finalmente en complicidad recorrimos el mundo, compartimos el sutil gusto por el arte y el buen vivir y gozamos de un sinfín de aventuras juntos. Con su rebaño sagrado, con su familia toda, y acompañados de Omnilife a plenitud compartimos y dimos gracias siempre. Lo vivido juntos nadie no los quita. Sentí su partida porque sus consejos atinados y directos, sin adornos y al grano me acompañan a cada momento. Y, aunque tuvimos diferencias muchas, el común denominador de  nuestra amistad fue el respeto compartido y la emoción extrema. De las pequeñas cosas y de los grandes gestos. De las apuestas y los retos. De las risas y sonrisas. Va este Post Script a los que no se incluyen en la lista de RSVP Excélsior, a quienes se nos adelantaron, pero cercanos a mi corazón me acompañan, y que seguramente así será y extrañaré este 2020. Como decía Germán Dehesa a quien curiosamente recuerdo siempre: “tanto amor y no poder hacer nada en contra de la muerte”. PS Aquí cada viernes en RSVP Excélsior lo que sí importa. Y no dejes de seguirme en Instagram para que veas todo lo que sucede y leerme en Twitter ambos @rafaelmicha y lee todas las columnas en la web en radarmicha.com y quincenalmente en El Mundo de Regina.

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