Prime Estate

Dorothy en El Mago de Oz suspira “Toto, I don’t think we are in Kansas anymore…” y aún cuando los home-owners pueden estar perdidos o lejos de su código postal no hay nada más divertido que ver lo que pasa en el mercado de bienes raíces para comparar y ver quién es quién. Tener y cuidar un patrimonio “terrenal” nos convierte en las criaturas más despiadadas del Universo. Obvio ésta condición surge -en primer lugar- por la férrea competencia que se entabla vs. los vecinos y, como resultado de excesos de pretensión, la indiferencia a la política de buena vecindad, o simplemente por hacer caso omiso a las restricciones oficiales al respecto. Lo viví justo recientemente en carne propia con un muy desafortunado diseño (concebido por un ‘laureado’ arquitecto) de parte de un irresponsable desarrollador inmobiliario (Terraforma) puerta con puerta. Sólo espero que no se desplome como otra de sus obras, porque si no todo acabará en mi terraza. En fin,  no hay como apreciar una casa con un verdadero ADN para conocer y reconocer a sus dueños. El récord del departamento recién vendido más caro en Nueva York lo tiene uno a la vuelta de Hôtel Americano en un edificio en West 24th Street llamado The Getty. Registró la nada despreciable cifra de venta de $59,060,000 USD. Obvio el #Radar que Grupo HABITA puso en evidencia hace más de una década, al lado del High Line y rodeado de los vecinos más hot tiene mucho que ver. Es una de las direcciones más buscadas en Nueva York, además del vecino enfrente de Americano diseñado por Zaha Hadid. El penthouse tiene el récord de la zona de Downtown en NY. Para los que prefieren Uptown, como la canción de Billy Joel, el más caro vendido se encuentra en One57 un departamento en el piso 85 que llegó a los casi 54 millones de dólares, una ganga especialmente si se toma en cuenta que originalmente salió al mercado en nada más y nada menos que 70 millones de billetes verdes.  En el otro lado de la Unión Americana, en Los Ángeles -y para gustos más sofisticados- se puede comprar la obra maestra de Frank Lloyd Wright Ennis House -inspirada en la cultura maya y protagonista de un sin número de pelis como Blade Runner y Westworld. No es coincidencia que series de ficción hayan usado Ennis House como locación por su maestría, belleza y singular diseño. Éste inmortal bien raíz puede ser tuyo por apenas de la mitad de la inversión del penthouse newyorkino: meros $23 millones de dólares. Lo bueno es que acaba de ser completamente restuarada y después de una detallada remodelación está lista para que sólo lleves tu Oral B favorito. La casa fue construida originalmente en 1924 para Charles y Mabel Ennis y obviamente es parte del National Register of Historic Places desde 1971. Todos los mapas de las estrellas la incluyen en sus recorridos y se encuentra bien resguardada para evitar los ojos de los intrusos. Pero si te parece que The Ennis House en California -que representa el apex del glamour de Hollywood y una de las obras maestras de Wright-fuera de tu presupuesto por apenas 1.2 millones dólares puedes vivir en una casa poco conocida de Frank Lloyd Wright. Eso, sí no tiene precio, el único detalle es que se encuentra en Michigan. Vivir en una casa con el mismo menú genético que Robie House y otras más como Haddock House -diseñada en 1939- puede ser una gran alternativa para quienes buscan casa con historia. Pero, además del menú genético, el diseño, los buenos vecinos y, el precio: qué exactamente hace a la casa un hogar? Así, con clichés y todo? ¿Sus dueños (o pedigree)? ¿El código postal? ¿El encanto? La persona para responder este interrogante es sin lugar a dudas  Vanessa L. Fukunaga Owner, President | CEO Engel & Völkers Snell Real Estate LA agencia de bienes raíces en Los Cabos donde el mercado es de lo más top. Además, por si fuera poco dobletea como Private Office Advisor Owner, Publisher, CEO de la revista donde colaboro trimestralmente con mi columna sobre beneficencia y filantropía Make it Happen: Ocean Blue Magazine. Creo que sólo ella puede aconsejarnos cómo responder acertadamente qué es exactamente lo que sobrevive a Frida -además de su obra- en la famosa Casa Azul? Y cuál es el mérito de la Casa Franco -diseñada por el arquitecto Luis Barragán en Ave. de la Paz- en Guadalajara y convertida en galería de arte contemporáneo por las afamadas ‘galerinas’ españolas Inés y Silvia dueñas de TRAVESIA 4? O el ADN de los departamento de Melchor Ocampo 38 diseñado en colaboración con Max Cetto y Luis Barragán que apenas fue remodelado por la firma Vrtical y fue bellamente restaurado. Entonces, la pregunta sigue siendo válida: es la casa lo último o su contenido, o su dueño, o su nombre. Ahora que las comstrucciones son más famosas y el pretexto para toda una serie de televisión -como lo es Downton Abbey (y futura película de Hollywood), la película de Alfred Hitchckock (Manderlay en “La clave está en Rebeca”) qué significa realmente un casa. ¿Es un edificio, o construcción, o ladrillos, o diseño? ¿Y cómo convertirla en un hogar? Para mí, “home is where the heart is” y mi corazón está en el lugar en donde cuelgo mis trajes de Cavalier Theo Frazier y mis cuadros favoritos: Lontanaza! Sígueme en Instagram y Twitter en @rafaelmicha y lee todas las columnas en www.radarmicha.com

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