#CosechasLoQueSiembras: Amigos y buen vino

Dicen que los vinos son el resultado de las regiones vitivinícolas, el famoso “terroir” y otros factores. En nuestro Radar -después de tantísimas fiestas por todo el país que cubre diligentemente nuestro equipo de RSVP- todo el mundo piensa inmediatamente en el Valle de Guadalupe como el territorio nacional con la exclusiva del vino. ¡No! Es en Parras, Coahuila donde se han producido vinos por más de 500 años. Y es primero también  en tantas cosas más como en el encendido de la primera bombilla eléctrica y se disputan otros records. Allí, los primeros productores encontraron el clima ideal, agua en abundancia, y el sol a finales del siglo XVI y aquí es donde se encuentra la “vinícola más antigua de América” en la ciudad fundada en 1593 por el Marqués de Aguayo. Fast forward medio milenio Rivero Gonzalez celebró su vendimia el pasado 13 de agosto allí merito en donde crecieron: la Buenafe y Los Tajos. Después de un cómodo vuelo a Monterrey partimos a Parras de la Fuente por la impresionante Huasteca con parajes casi espaciales, agrestes, únicos siempre. Cenita de bienvenida en Las Parras de Santa Maria, visita al bello pueblo mágico con su impresionante Estanque de la Luz y su Iglesia del Santo Madero y por supuesto a las bodegas y a los viñedos fueron los ingredientes básicos para impresionar a los invitados con su ”cosecha mágica”. Fue un programa intenso de actividades pero siempre en muy petit comité –diametralmente opuesto a lo que sucede en el otro código postal del país. Un evento de familia. Maria, la somellier y mera mera pendiente de cada uno de los invitados y conduciendo la cata de rosados. Laura y Esteban presidieron la mesa y departieron atentos y amables, y tambien siempre pendientes José y Pedro. Todos -bajo el avisor ojo del patriarca de la familia- anfitriones todos de una comida espléndida y un coqueto pic nic al lado de los nogales en los viñedos. Ambos dos eventos hicieron las delicias de los invitados. Antes -muy en corto- una visita y cata en la bodega por parte del enólogo Juan Fran Mejias quien nos presumió el Rivero Gonzalez 2014 primo o asterisco, aun sin refinar, sin haber pasado por botella, despues de la crianza en barrica por casi un año y 4 meses después del ensamblaje de las variedades de uvas que lo conforman.  Garantizado está el éxito y será  la estrella de la bodega Rivero Gonzalez. Nuevamente. Obvio también mi favorito Scielo. Como dicta la tradición al ocaso llegaron las ‘vendimiadoras’.  Y los fuegos artificiales.  Y el after party. Y las pizzas de Max en La Casona del Banco. Rivero Gonzalez se caracteriza por su producción boutique, de su tinto –por ejemplo- con apenas un poco más de 700 cajas. ¡Y así! Aquí en la Ciudad de Mexico en Julio Verne 39 hay un pedazo de Scielo de Rivero González, por si ocupa. Los vecinos de Rivero González no se quedaron atrás. Después de que Casa Madero decidió evolucionar su imagen para unificar “bajo un mismo lenguaje de identidad” todos sus vinos Brandon y Daniel Milmo siguen apostando por su cultura de sustentabilidad y dna orgánico e incluyen un vino ídem y con “biodiversidad”. Y bueno, así de talentosos los demás vecinos de Parras como David Mendel de Viñedos Don Leo a quién conocí por correo electrónico gracias a los buenos oficios de mi consen Lou Villegas. Y en vivo y a todo color en Los Tajos también convidado por los Rivero González. David me invitó a su primera vendimia que tendrá lugar el próximo 10 de septiembre. Me contó que Viñedos Don Leo está muy cerca de Parras en un lugar que se llama La Joya dentro del rancho que está rodeado 100% por montañas lo que es un lugar con muy buenas características para producir vino de calidad. Reciben a viajeros que llegan de Torreón, Monterrey, y Saltillo para visitar el viñedo, escuchar una explicación del proceso de elaboración del vino, hacer un recorrido por bodega, así como una cata y comida. Viñedos Don Leo es otra bodega familiar, 100%  mexicana, ubicada en el Valle Alto de Parras de la Fuente pero se distingue porque se encuentra a 2,100 metros sobre el nivel del mar y cuenta con un clima semidesértico de días cálidos y noches frías, rodeado por montañas que resguardan más horas frio. Así, el diferencial térmico permite una maduración lenta, y exalta la concentración aromática. Parras de la Fuente no es Rioja, pero sin duda alguna aquí también existe un abanico de rostros y de historias. De bodegas y de barricas que lentamente marcan el paso del tiempo y del vino. Hay  alquimistas dignos de experimentos que realizan  para la producción de vinos. La tradición, la alcurnia y alta escuela son básicos, y además Parras es un Pueblo Mágico –como si le hiciera falta de una denominación oficial o cualquier otra etiqueta diferente a su añejo pedigrí vitivinícola. La calidez de la gente es todo lo contrario a lo agreste de su terreno-  siempre íntima y hospitalaria. Es un gran destino pero más, más más una experiencia única e irrepetible lo que hace del viajar allí una aventura llena de historias y de rostros con sabores a vid las que hacen más disfrutable el trayecto! Sígueme en Twitter e Instagram en @rafaelmicha y lee todas las columnas en radarmicha.com

 

 

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