¡No puedo dormir desde hace semanas!

Ni siquiera pude concentrarme como se debe en el religioso ¡Viva México! el lunes por la noche durante la fiesta del grito en Downtown México y todo porque no logro decidir en cual segmento de lujo encajo perfectamente. En LUXURY LAB nos identificaron como participantes de diferentes segmentos, así en inglés y por parejo: Absolute‎ Luxurer, Megacitier -the city is mine, Social Wearer -green carpet, Experiencer (sharer), o Little Prince -Luxury is my fun. Fashionista -in fashion I trust, Status seeker, Classpirational‎ -I saw it on my boss. Y finalmente : Timeless proper, Omni gifter,
Rich upstarter y por último, Luxe inmune. Son como clubes, como etiquetas con las que nomás no comulgo al cien por cien. Más bien, ¿serían como “adscripciones”? A mí –personalmente- me convenció más, pero mucho más, lo que dijo mi consen Lal Rojo al presentar en el foro su labor para Duerme Tranquilo: “ayudar ES el verdadero lujo!” No puedo negar que aprecio al máximo mi membresía que es como un placer culposo: el Piso 51, pero también cómo gozo mi acceso al Sam’s. Obvio, le tengo especial gusto a disfrutar mi tiempo como mejor lo decida, y el placer “como gorda en tobogán” de las vacaciones bien vividas, pero nada se compara con el gusto que me da el escaparme a la esquina “que domina” en el Nuevo Polanco justo donde está el Museo Soumaya, el Museo Jumex y mi favorito de todos: COTSCO (para el cual tengo otra membresía). Ese es un verdadero lujo. El diseñador y ‘mentor’ Jorge Duque en una comida en Medellín me confesó que en sus visitas a México disfrutaba como niño sus escapadas a dichas las tiendas. Y estupefacto me quedé: pero YA lo entiendo. Un gran lujo es que respeten mi tiempo, que me ofrezcan un verdadero servicio (el cual voy a retribuir con una propina), que conozcan mi nombre, que sea universal el Internet WiFi gratuito, rápido y accesible. También otro verdadero lujo es el pasto recién podado, y poder caminar así sin zapatos (aunque amo mis Tods) tipo la movi Pretty Woman. ‎Entonces, mi aversión al “otro” lujo, al de los monogramas, a la de la pretensión, a de logolandia me hace acaso parte del segmento luxe inmune? En este segmento se encuentran hombres y mujeres que no ponen especial énfasis o tienen aspiración alguna por entrar a los mercados de los high-net-worth individuals como se registra en muchos países de Europa‎ y que mejor prefieren invertir una importante parte de su patrimonio en “experiencias” únicas e irrepetibles? Mis más recientes colaboraciones en #Radar así lo apuntan: las vacaciones, las compras diferenciadas de objetos producto de colaboraciones como las que se han dado entre Target y ALTUZARRA anunciada hace unos días. O la de H&M con Martin Margiela y que ahora será con el diseñador Alexander Wang y se espera para el 6 de noviembre próximo? Son éstas, distintivas, únicas y especiales? ¿Califican como lujo aunque son mass-produced? Creo que aplica perfectamente ‎los tenis Nike iridiscentes, fosforescentes y de edición especial, que se terminaron en menos de 10 minutos en la venta -sólo por invitación- en Siux, la tienda con más ondita de la colonia Juárez. También me encanta la sustentabilidad: lo que Eben Bayer denominó la magia del lujo. Pero más más más, un verdadero lujo es poder ayudar y el doble lujo de ayudar, socialmente responsable, es el lujo de sentirse bien con uno mismo. Dar para ayudarnos a nosotros. ¡Gracias Lal! Sígueme en Twitter @rafaelmicha y lee todas las columnas en radarmicha.com

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