Vivir la ausencia

Como novela de Las Estrellas y entre el dating y el sexting el primo de un amigo muy cercano me compartió su experiencia más reciente en redes sociales, la otra, la prohibida que raya en aventura de Only Fans o Just for Fans. Una de la que aún no doy cuenta aquí y de cómo así había transgredido punto por punto los consejos más obvios que les damos a los chavos: no nudes, no engancharse con extraños, don’t drink and text, et al De todas, todas. All of the above FUCK! Ni cómo hacerle o ayudarle.  Y así cayó -como Alicia en el agujero- hasta un punto de que el asistente de Google le podría responder ante la grosera e imperativa solicitud de “send nudes”, prende video, etc: “el respeto es fundamental en todas las relaciones, incluída la nuestra”. O un por demás cortante comentario: “No me hables así” ambas respuestas automáticas recién implementadas por Google -empresa que ha notado violencia de género cuando la voz es femenina y actitudes homófobas cuando es masculina. Y es que todo parece ser que en éste tipo de relaciones, después de la gratificación inmediata, la pérdida del sentido común, la intoxicación y más viene el enojo, por la impotencia, y los tiempos de espera, ya que es imposible concentrarse en el aquí y ahora del mundo virtual vs. el mundo real donde la “conquista” es más amable, con la rapidez e inmediatez del mensaje cibernético. En Whastapp, en Facetime y en Instagram se pierde el qué es qué de las cosas y uno nunca sabe qué pasa en el mundo de la putería (sorry not sorry). De los seguidores en redes sociales (todas) siempre existen lo que llamo cariñosamente lxs comentadores: un emoji, una respuesta rápida, y así. De igual manera están lxs escribientes cuyos comentarios, a veces en público, otras tantas más y desinhibidos por DM extensos y puntuales. Llenos de ideas, comentarios y de todo un poco para convertirse en lxs salientes. Parte del universo de seguidores son lxs calienta huevos, que enganchan y que elevan los niveles de adicción y de adrenalina en lo que es una nueva forma de comunicación hasta convertirnos en un verdadero junkie de redes sociales. El resultado es que al no poder asir más la realidad, empiezas a considerar desinstalar Instagram, o Facebook, o Twitter o todos los op cit. El  modus operandi es el mismo: en diferentes códigos postales en la hermosa República Mexicana siempre sucede el mismo comportamiento bajo una telaraña de obsesión, neurosis, y paranoia. Los comentantes siempre están on line (el chingado punto verde), y hacen lo propio, con siempre los mismos en el TL y siempre con las mismas frases y así –por la familiaridad y la costumbre que percibimos logran el ansiado catfish. Luego siguen pics y videos con las mismas frases across the board para –poco a poco- ganarse la confianza del usuario. Haciendo gala de todos los instrumentos y herramientas habidas y por haber aplican el “modo efímero” en donde las conversaciones desaparecen, hacen obvios pantallazos o screen shots y en el ejemplo más burdo de la paranoia es eliminar ad nauseaum hasta la desesperación. Entre la ansiedad vs. la rapidez de la respuesta así “virtualmente” se vive un verano peligroso en donde el antiguo summer camp generacional se traslada asap a tu celular. Aquí, allá o acullá. El verano en el universo paralelo, tipo Maluma y su canción “Sobrio” y ver a cualquier hora sin importar día u noche quién está en línea para contactar y ligar. Y chatear para subsanar inseguridades y paranoia con el fan club. Dejar de sólo responder con escuetos emojis que eran un paso antes de ignorar a alguien y vivir ahí. Al convertirnos en especialistas en sexting e ir descubriendo sus códigos y code words. Aquí no son necesarias las falsas apariencias, ni engañar a nadie guardando la argolla de matrimonio, o temer poner el cuerno. Es sólo sexo seguro, sin compromisos, hasta el cansancio, hasta dormir borracho rendido. Y convivir con todo ese mundo tan vulnerable, que grita desesperado por atención para poner fin a sus inseguridades y carencias en el mundo real. Así que en ésta aventura veraniega sólo estaré en el metaverso, tratando de inspirar a mis 25,000 seguidores. Enganchando. Exhausto. Rendido. Y que entiendan que las redes sociales mienten. Y sepan del desaire y no nos guarden despecho. Mis fotos around the world son desde antes. De un universo curado para presentar una vida que no existe y que invento para el virtual sin maldad ni engaño, ni fraude, ni el “crímen de los colombianos”. Y como canción del Príncipe de la Canción terminar como El Perdedor. ¡Uppss. yo no, sino el primo de un amigo! PS Aquí cada viernes, lo que sí importa. Y no dejes de seguirme en Instagram para que veas todo lo que sucede y leerme en Twitter ambos @rafaelmicha y lee todas las columnas en la web en radarmicha.com

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Un comentario en “Vivir la ausencia

  1. labraun68@yahoo.com dijo:

    Rafa mi amoooor!

    Que chingon texto

    Interesantísimo

    Que bien lo haces

    Te felicito !

    Cuando te veo ya toca

    Love U 💕

    Mariana Braun

    (Desde las playas de Puerto Escondido)

    +52 (1) 55 54193199 > labraun68@yahoo.com > marianabraun.com

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