#InfluencerAlert

Me urge la venia de #MexicanFakeBlogger  “The official seal of approval”. La supervisión kosher.  No hago compra de followers ni de likes automáticos. No hago rifas ni organizo giveaways, y obviamente ninguna de las tretas que allí denuncian. Hoy influencer / blogger. Antes líder de opinión. Otras profesiones ‘in’ de las últimas dos décadas: RP, mezcalero, mixólogo, diseñadora de joyería, DJ. Y así, han destacado oficios y profesiones consentidas y procuradas por   the usual suspects. Son como ciclos o espirales que nunca terminan y, ya anteriormente deje ver por aquí mi clarísima postura, mi personalidad pasiva-agresiva al respecto en entregas pasadas sobre el tema sobre all of the above. Sólo algunas nuevas precisiones desde la última vez: recuerden que casi nadie muestra su Lado B en las plataformas de redes sociales: cuando estamos “flacos, ojerosos, cansados, y sin ilusiones” como dice la canción. Borrachos y desencantados. O como diría Juan Gabriel en plenitud de: “Ay! mi soledad”. De entrada, hay que tener en cuenta que lo que se publica en redes NO ES LA VIDA REAL. Ni siquiera es ‘aspiracional.’ Más allá de los atardeceres, lo pintoresco de las vacaciones, y las opíparas comidas y el #trendelmame hay que tener en cuenta que puedes ser omnipresente con tan sólo usar creativamente el geo-localizador de Instagram. Y extender tus vacaciones ad infinitum. Hay que entender que muchas veces las redes sociales desvirtúan la realidad. Como dice mi #consen @Martha_Cristiana que recién estuvo en el hospital: “Queremos que el mundo piense que todos somos chingones e inmensamente felices, que nadie tiene momentos jodidos”. La verdadera realidad (valga el pleonasmo) es otra. Es más bien a la Tennesse Williams en Un Tranvía llamado Deseo: “I have always dependend on the kindness of strangers”: con regalos, giveaways, sampleos, et al. Lo que sí es un hecho es que hay que estar ON BRAND y practicar la primicia de promoveer un smooth show de la misma, Join the conversation como dice Adma y lo que aplica en todos los canales de difusión. Particularmente en Instagram  hay que ser un poco Onan, (el verdadero amante de sí mismo en la tradición judeo cristiana) y no tanto Narciso de la greco-latina y su idea/mitología de Narciso y su reflejo -el rey de las “selfies”. Onan es el verdadero SELFIE LOVER ad nauseaum (pero de otra variedad). Recordemos que el narcisismo -desde la óptica del siglo XX y especialmente con su precursor Sigmund Freud es una seria enfermedad mental. PUNTO. Existe un desorden de personalidad así bautizado. Nada más y nada menos- ¡OJO!. No olvidemos que las redes sociales como órgano de difusión son en 2019 el equivalente a lo que la imprenta constituyó en el medioevo por su innovación y capacidad de ampliación del mensaje. En redes sociales hoy por hoy hay que ser slaves to the stories (paso sin ver) y hay que tener contenido significativo: por eso nos siguen (o seguimos a alguien): por el contenido, por la manera de contar historias, y por la manera de crear experiencias únicas e irrepetibles. No por nuestro físico, o ¿sí? No ha cambiado nada, salvo el medio: de la imprenta medieval a las redes sociales de principio de siglo XX!.  Your story, your words, your pic, your brand. Embrace it. Lástima que no todos tenemos el genio de Truman Capote y su Breakfast at Tiffany. O  en la música donde también hubo un cambio radical ya que hace un par de décadas estaba de moda en la lista de Billboard Country Wilson Phillips y ahora en Spotify/iTunes Dan + Shay….es lo mismo pero no es igual. Cambió el medio y seguimos tan campantes. Cantando.  Busquemos contenido y evitemos cuando los likes y los  commments son con base en el criterio de la reciprocidad. Tratemos de no ser demasiado voyeurs o mucho peor pecar de LURKER (octavo pecado capital de la nueva regla cibernética) justo como stalk pero “pior”. ¡Tengamos un poquitito de madre de ambas partes! Eso sí, hay que inventarse diariamente. Las redes son de quién las trabaja, como dice Pedro Torres. Hay que aceptar la adicción al vicio. Y tomar el control con herramientas que permiten identificar el llamado influencer marketing como Swayy que analiza las propuestas con base en la calidad y relevancia de creador, descubriendo “fake-followers” o las ofertas todas de “Me encontré con su perfil en línea y me tomé la libertad de hacer un análisis de sus redes sociales y sitio web, todo completamente gratuito y sin compromiso.” ¿Es el influencer “the new socialité” como dice Lenom? Sígueme en Twitter y en Instagram en @rafaelmicha y lee todas las columnas en radarmicha.com

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