Después de tanto viaje jugando de local, nos escapamos Gorgeous y yo a Nueva York -de entrada por salida- nomás porque sí. ¡Que si el US Open, no (bueno, ella sí -porque es de muy alto consumo!) ¡Qué si Fashion Week, menos! Ni lo uno ni lo otro, pero lo que sí fue el mejor pretexto para reconectar por allá con tantos amigos. Empezando por Rivelino, cómplice desde 2008 en esos lares, siempre siguiendo el pulso de la Ciudad y sus habitantes. Con Mich y The Mark: más, más, más. Y justo aproveché el código postal del Upper East Side para descubrir-a propósito de la serie The Guilded Age- todas las mansiones de época que sobreviven. Obvio, The Frick Collection recién re-inaugurado entre las calles 71 y 72St. La que fuera mansión del magnate renace con una impecable remodelación y su magnífica colección de arte con tres Vermeer, Remblandts, Renoirs y mi personal fav: Ingres, resplandece. Sus dos jardines, su arquitectura clásica es perfecta para la serie de HBO. La mansión Duke inspirada en el Hôtel Labottiere y originalmente diseñada para James B. Duke y donada al Institute of Fine Arts New York University. La casa concebida por el arquitecto de la época dorada C.P,H Gilbert para el empresario Isaac D. Fletcher en la calle 79 St. y la Quinta Avenida. Su colección de arte donada al recién abierto en esas épocas Metropolitan Museum of New York y su mansión ahora la casa de Ucrania. Especial mención merece la casa marcada como Harkness House ahora The Commonwealth Fund por su intrincada herrería. Los dos bellísimas mansiones de la “Republique Francaise”, una Consulate General of France con la librería Albertine, la bella estatua de Le Petit Prince en el jardín y obviamente la otra marcada con la leyenda Neuf Cent Trente-Quatre. Los clubs de época a donde seguramente se retiraban el Sugar Daddy y Larry ¿maybe? como Knickerbocker Club (1871), The Metropolitan Club (1891), The Harmonie Club (1852) o The University Club (1899). The Plaza hotel ya existía como tal justo enfrente de la mansión Cornelius Vanderbilt II que ahora ocupa Bergdorf-Goodman y sería remodelado en 1907 por el edificio que conocemos actualmente. Y obvio, todos vecinos de Central Park y del recién inaugurado Museo Metropolitano de Nueva York “two miles of millionaires” legaron sus colecciones tal y como lo hizo en 1917 Isaac D. Fletcher con su obra y su casa que es ahora el Centro Ucraniano. Imperdible también por ahí la tienda de Ralph Lauren en Madison Avenue y esa zona donde se respira lujo y exclusividad [y no lo digo por las boutique de «ídem«]. Más al sur las 3 bellas mansiones juesto ennfrete del MoMA en la 54St Y aún más, la casa de J.P Morgan que hasta el día de hoy alberga la colección de incunables. Mención aparte merece la casa que hoy por hoy aloja a la Maison Cartier que originalmente intercambió una de sus clientas por una collar de perlas (bueno, más exactamente dos). Y, de toda la vida para aquellos a los que no les alcanzaba; Alwyn Court con su fachada ricamente labrada tan cerca del parque. ¡Qué tiempos aquellos Don Simón! PS Aquí lo que sí importa. Lee todas las columnas en radarmicha.com y sígueme en Instagram, en X y en Threads @rafaelmicha