El séptimo círculo del purgatorio del nuevo siglo debería estar reservado para la burocracia internacional. Esos que deciden que la vigencia de los pasaportes debe ser de tres meses [exactos] antes de finalizar el viaje. O seis meses. O así. De acuerdo con cada destino. Y entonces, para qué tramitamos pasaportes con uno, cinco o diez años de validez si la vigencia será seis meses antes de lo op. cit. Dios propuso y alguien dispuso y encontrarse en dicha situación en el aeropuerto internacional Benito Juárez que ídem te bendiga. Caso de la vida real: con pase de abordar en mano, en la zona 2 a punto de abordar y una vez entregado el formulario de migración me regresaron de la sala 58 a la T1 y de ahí con la supervisora. Y a boletos. Todo a 50 minutos de despegar. ¡Aja! Que si vaya al final del estacionamiento a la SRE. Que si ya cerró. Que mejor diríjase a la Terminal 1 en el camión rojo con un módico costo de 25 pesos por viaje, pero antes pase a la llegada internacional para recoger su equipaje. Pero que no llega hasta 30 minutos después de la salida del vuelo. Que si mejor baje en la puerta 3 al primer piso a la SRE, que sí está abierta pero hay que tramitar la cita por call center, WhatsApp, o en línea PARA MAÑANA aunque hay 5 personas «atendiendo» pero más correctamente recortando stickers y platicando y » haciendo tiempo» para bajar la cortina. Como ese personaje de la película de Tom Hanks que vive en un aeropuerto así me sentí hace poco. Sin poder salir. De una terminal a la otra, de SRE a Aeroméxico y todo al compás de La Marcha de los Esclavos Hebreos de Donizetti. Del tingo al tango para un día después instalado en personaje de El Ángel Exterminador de Luis Buñuel hice la cita por la web, interminable, elefantiasica de trámite del pago. En el banco de la terminal 1. Mientras una horda de trabajadores hacen «mejoras» a la inmejorable Terminal 1 con ruido, polvo, contaminación et al que conlleva. Corte a fila para la cita. Otra más para el acceso. Como egresado de la carrera de Relaciones Internacionales por El Colegio de México hace n mil años siempre temí terminar emitiendo pasaportes. Welcome to the club. Finalmente, el circulo se convirtió en virtuoso con la ayuda de la supervisora de Aeroméxico que me ayudó a cambiar mi vuelo para el día siguiente y de todos y cada uno de los integrantes de la oficina de SRE de la terminal 1 que me entregaron en una hora mi pasaporte. UNA HORA desde la recepcion de los documentos, toma de fotos, biométricos [o lo que viene siendo “me ficharon”] hasta tenerlo en mi mano para regresar a gestionar mi vuelo. Será que éste más bien es el purgatorio con sus «mejoras», servicio de «emplayar», casas de cambio, baños insalubres, taxis de aplicación y de otros tipos y una impactante población flotante que quién sabe exactamente qué hacen circulando por los pasillos. Si es tan común all of the above, ¿porque no se educa al usuario? Se aceptan sugerencias PS Aquí cada viernes, lo que sí importa. Y no dejes de seguirme en Instagram para que veas todo lo que sucede y leerme en Facebook, X y Threads @rafaelmicha