Todos los nuevos hoteles “de lujo” bajo la operación de las empresas transnacionales de hospitalidad son harto similares, tanto, que son casi exactos. Como dice la canción de Juan Gabriel: “Te pareces tanto a mi” Mármol travertino. “Obras” de arte. Uso de fibras naturales y mucho tipo “made in Mexico”. Para no parecer parte de la multinacional. Cerámicas artesanales que “decoran” así como otras artesanías. Y, obvio, chefs de todos los códigos postales que lo hacen aún más “autentico” pero que casi nunca visitan la propiedad y a quinientos mil kilómetros de distancia, diseñan un menú que nunca supervisan. Espacios tipo “plain vainilla”, creados por desarrolladores inmobiliarios sin riesgos para no cometer errores –con “star architects” locales, (uno o varios) para que los inversionistas y promotores de bienes raíces no arriesguen nada de nada. Ahí están los ejemplos más recientes en todo el territorio nacional con toda una “fórmula” que el ejecutivo de Nueva York -aislado en el piso 59° de la torre en la empresa de hospitalidad que trabaja- adapta y adopta para su marca de operador hotelero. Que si la tendencia es con rain showers o a últimas fechas con una regadera al aire libre. Que si amenidades de diseño con marcas de lujo reconocidas pero con poco “sense of place”. Ni orgánicas, ni sostenibles. Que si el “hustle” de las estrategias de comunicación y intensas campañas de Relaciones Públicas. Arte en los espacios públicos. Que si plunge pool. Obvio todo con money y presupuesto ilimitado para atraer a turistas (que nunca son viajeros realmente) de todas las latitudes que nada tienen de verdaderos conocedores. No les interesa la cultura local, ni las comunidades en las que se encuentran. Ni el destino, sino más “pan con lo mismo”. Y así, tomando las banderas de los promotores de la hospitalidad a nivel internacional se salen con la suya gracias al brazo fuerte del marketing y ventas internacional tan poderoso. A eso se suman tendencias desfasadas que siguen llevando a cabo: que si comprar muebles carísimos y de marca internacionales o acabados y mármoles extravagantes y que muchas veces no hacen sentido en el destino. Todo bien sanitizado, ascéptico, que huela bien a la fragancia de diseño ad hoc y a las amenidades escogidas. ¿Dónde quedaron las experiencias únicas e irrepetibles mismas que han sido sustituídas con base en manuales de operación y de servicio estrictos que no admiten ni cambios ni errores y por supuesto improvisación alguna. Es como si la propiedad intelectual en el sector de la hospitalidad no existiera que además por lo laxo de las leyes en nuestro país es verdaderamente inexistente. Hasta descontrolado el uso de “marcas” que confunden al viajero y no hacen nada por salvaguardar la identidad de muchos destinos. Pero así seguimos compitiendo además con la economía compartida que finalmente por leyes ahora sí finalmente empiezan a cubrir sus obligaciones fiscales y laborales. Bueno, ni qué decir que hasta a los fotógrafos se piratean o “contratan” para estar en tendencia! Hoy por hoy van por lo más nuevo: a green certification CERO, la narrativa de historias o storytelling O son eco-friendly, y socialmente responsables y apoyan la educación y el arte o cursos de capacitación al equipo. Ofrecen day passes o estrategias como la «hotelification» para que los huéspedes trabajen en sus instalaciones, Y por qué no, crear collectibles (artículos y souvenirs coleccionables para sus tiendas) y memorabilia del hotel y del destino con diseñadores locales o artesanos del código postal. Sin POV pero poco pensados para PON. PS Aquí cada viernes lo que sí importa. Y no dejes de seguirme en Instagram para que veas todo lo que sucede y leerme en Facebook, X y Threads @rafaelmicha