Que si con la mano derecha el rezo más importante, con concentración y enjundia. Que si con la mano izquierda, porque es la que llega directo al corazón y de ahí el cordial. Que si con all of the above como calentándose enfrente de la hoguera (o el radiador) y ambas dos, con su respectiva justificación: la de la fuerza o, la otra. Y yo que soy zurdo, siempre me hago bolas. Es como una extracción con cirugía de tercer molar inesperada. Impactado. Y Gengivitis. Y Peridonitis. El lado inferior, casi tipo muela del juicio, pero “pior”. Y para ello, religiosamente dos pastillas: una, Dorixina Flam y en un dos por tres, se me olvida por lo que estoy pasando. A veces. La otra, ni me acuerdo, Según el credo, porque «la tristeza y el suspiro» no me dan respiro alguno. Menos como dice algunas otras traducciones: “aparta de nosotros angustia y suspiro.” Ni las bendiciones incluídas, la del “agradecimiento” por la identidad masculina. Y entonces durante la liturgia diaria, tres veces al día mejor ocupo una tableta cada 8 horas de Dalacin -la otra, y harto Bexident en todas sus presentaciones incluyendo Gel. Ni qué decir de la Dorixina TMR “I’m numb”, apenas con una tableta cada 8 horas. ¿Qué diría Nan Goldin después de poner en evidencia a la familia Sakler: welcome to the club? Pero apenas ayuda al sueño y tan poco hace al olvido. Duele. No existen las coincidencias y el timing es ideal. Los tiempos de Dios son perfectos. Las costumbres, la lectura de los salmos, et al La repetición ad nauseaum del nuevo mantra, entre otros. La recién descubierta bibliografía que más que antigua, es la de todos los tiempos. Y los buenos deseos: en Alegrías y en fiestas, aunque más lejos del sillón de curaciones, de la obsoleta odontología, y mi cama es lo más lejos que llego recientemente. De las lecturas decimonónicas: Remember de Christina Rossetti, I speak Not de Lord Byron. O más nuevas como Clarice Lispector Es allí a donde voy. Qué depresión encontrar consuelo en el poeta Rumi y en el Deuteronomio. Además la promesa cuidar y la observancia máxima, pero sin harto éxito. ¿Y de regresar a la vida pasada? O frecuentar a la nueva familia, sus enseñanzas todas, y nuevos horarios, siempre con prisa, tantas veces tarde. Convencen los milagros acontecidos con anterioridad, la compasión de un padre hacia su hijo, pero cómo no recordar la vida anterior. Y el compromiso contraído para un dental makeover total, icónico, e soportar más y más dolor. “En la senda de la justicia está la vida, y en el camino de su sendero no hay muerte”. PS Aquí cada viernes, lo que sí importa. Y no dejes de seguirme en Instagram para que veas todo lo que sucede (bien poco, a últimas fechas), y leerme en Facebook, X y Threads como @rafaelmicha