…a cenar con la fotógrafa Luvia Lazo y la artista contemporánea Ana Hernández en la terraza de OTRO OAXACA con un menú diseñado por el chef Saúl Carranza. Y para vivir un fin de semana de antología convocado por Laurencia Andrade de Loco Tequila y mi consen Paulina Gómez directora de revista Central y “amante de México”. Además de otros híghlights que incluyeron en una agenda de locura para descubrir Loco Tequila. Con toda la «insolencia del loco» como dijo Alberto Navarro maestro tequilero de La Providencia hasta allá fuimos a dar un grupachón feliz del 4 al 6 de julio. La agenda definitiva incluyo otra cena en Casa Oaxaca con el master Alejandro Ruiz en compañía de la Maestra Celia Florian, Sergio Hernández, Adán Paredes, Amador Montes y puro talento oaxaqueño. Además cocineros como Marco Mellado de Leña y de Tlaxcala, Fernando Martínez de Migrante y Zuleyma Zepeda de La Mari et. al. Laurencia, Mariana y Paulina cuidaron cada detalle: menús, trato vip, experiencia top. Todos los “mexicanos que fruta vendían” (yo incluído) fuimos a dar al dia siguiente a casa de Diana Miller y al taller Los Alacranes del maestro Adán Paredes. Después de una experiencia con barro, comimos yet again un menú diseñado por Luis Arellano de Criollo. Todos, instalados en críticos de gastronomía opinamos al respecto de manera contundente e “informada” en el playground favorito culinario que es la ciudad de Oaxaca y sus alrededores. Y la estrella Loco Tequila. Que si Blanco. Que si Puro Corazón. Que si Ámbar y la sorpresa y develación Áureo. Obvio, mi número uno de todas las experiencias (por deformación profesional): Saúl Carranza de Escondido Oaxaca, Hotel Escondido, Terrestre y Otro Oaxaca –ahora famoso por su experiencia de Blois y la inclusión en la revista Condé Nast Traveler USA- la más importante del mundo mundial internacional de turismo y viajes. Sorry not Sorry. Saúl ofreció pollito de leche con hidromiel y esquites como plato principal y antes dumplings, tasajo y pate. Una propuesta honesta, sin jaladas. De entrada por salida visité en el mero centro: Levadura de Olla de Thalía Barrios García –cocinera de San Mateo Yucutindoó, con su sopa de quelites, sus espectaculares tacos de hongo de pan (boletus edulis) con hierba santa y quesillo. Su shuano cuazo y su segueza verde, pescado y hoja santa. A sus tan pocos años es una heredera de las cocineras y maestra del buen comer. Afable y cordial como desde el día en que la conocimos en San Miguel Allende durante Millesime Weekend. Mi vecina y sus jitomates todos, su lugar iluminado, al aire libre y ciertamente imperdible. Las Quince Letras de doña Celia Florian mi nuevo amor. Se quedaron pendientes: Quelites, huazontles, tostadas, moles, pescado envuelto en hoja santa y sus tortillas de maíz blanco hechas al minuto pero la plática cálida e interesante de la chef sació mi apetito. Urge volver para hacer un tour de “all of the above” que además incluya uno que otro puesto de comida, alguna cenaduría, y sus panaderías tradicionales (y no tanto como Boulenc Pan Artesano (mi personal fav) es justo lo que apremia. Se me quedó pendiente La Atolería, Sagrado Filemón, Bodega E y los Tacos del Carmen Alto. PS No dejes de seguirme en Instagram para que veas todo lo que sucede y leerme en X y Threads ambos @rafaelmicha y lee todas las columnas en la web en radarmicha.com