¡Los demás! Tengo casi los mismos seguidores que la “plataforma que premia lo mejor de la hospitalidad y la gastronomía en México” o de facto un poco más across the board: Facebook, X, Threads e Instagram y mucha más credibilidad que tantos de sus jueces porque siempre pago mis cuentas y no recibo en cortesía ni complimentary nada. De Nada. Tipo lo que es lo mismo que de «gorra». Conozco perfectamente los stándares de lujo de la más importante empresa de certificación del mundo mundial internacional en el medio de la restauración: hospitalidad y restaurantes –a la vieja escuela. Soy miembro de varios consejos gastronómicos et al y todo lo anterior valida y legitima mi postura. Además he trabajado con todos los cocineros de México (no es broma, desde el 2000) incluyendo a the usual suspects así que únicamente me falta diseñar mi «premio». Así que aquí lo que más me gusta. Recientemente me senté en la “oficina” de Fabian Delgado Padilla –su barra, mientras preparaba un tasting para un futuro cliente y tuve una experiencia religiosa. En serio. Sin pedantarías ni parsimonia. Sin meseros condescendientes ni explicaciones tipo: «ahora el chef le manda» (cuando tienes el menú impreso al lado del celular y tú escogiste todo). Con plática agradable y concentración de ambos. En modo: escucha de las dos partes. ¡Confieso que soy el presidente de su fan club! ¡Y es mi pastor! Es igualmente el más emprendedor: con Pal Real, y Risoma Works, y Yunaites ahora se suman GREIPS ahí al ladito en Lope de Vega 121. Y Farra, Mar & Vinagre en Escuela Militar de Aviación 40 Ladrón de Guevara. Y Navaja cocina filosa. Y la icónica Salsa Pajarito. Un bar: Tom Top Floor y Jamaica Records. Ni qué decir de su “menú de degustación” para mi, solín solito. Pece vegetariano. Con todas las sustituciones posibles y probables, y el apapacho al comensal, oséase yo. Y hartas buenas prácticas. Amor. Comí de todo: calabazas con pesto de quelites, aguachile con mango barranqueño y habanero, y un riquísimo salmorejo. NO podían faltar los tradicionales tacos de quelites y de setas (mis favoritos) con vino albariño de los Altos de Jalisco servido en senda copas Reidel –que tan feliz estaría mi consen Deby Beard. Lo que sí no puedo es con los “otros” vinos naturales que preferí ni probar. Ni hablar…algún defecto tendría que tener –o dicho en el argot gastronómico: apenas un negrito en el arroz. Incomparable su postre de cactáceas: pitaya, xoconostle, jacube (nopal cactus de los Altos de Jalisco) todo preparado por él y “cantado” al alimón por Chef Samadi. Mi plus one en ésta ocasión en lugar de AnaCe: su tradicional salsa Pajarito. Wish you were here. I wish you would. PS Aquí cada viernes, lo que sí importa. Y no dejes de seguirme en Instagram para que veas todo lo que sucede y leerme en Facebook, X y Threads @rafaelmicha