A mis maestros

Estoy entre la sorpresa y el asombro. Con un grupo tipo «12 Angry Men» –la peli de 1957 pero sólo con diez protagonistas. Con síndrome de Estocolmo y algo así como la película de Luis Buñuel “El Ángel Exterminador” –sin poder salir del recinto. A veces cómodo. Otras no tanto. Una nueva familia que corrige y critica. Pero que yo he escogido. Todos y cada uno de ellos –sólo ellos, sorry not sorry porque no fue por elección- especialistas en temas internacionales. Como salidos de la perachát Vaierá que dice: “Quizá haya allí diez personas buenas:”  A veces feliz, otras no tanto y hago especial esfuerzo que el dolor no se convierta en mi guía espiritual. Siempre –pero siempre con el síndrome del Impostor- ¿Pertenezco aquí? No puedo creer lo que su fé les da….Siempre, siempre corro, voy de prisa y estoy retrasado, como el conejo de Alicia. En una vida pasada. En el presente: mi aquí y mi ahora, en el momento más vulnerable de mi vida. Todo el año ha sido  20/20 o a velocidad movie como esa del Médico y el joven inglés que se une a la caravana en el desierto, pero a veces mi mente pasa rápidamente corte a  otra totalmente diferente y casi siempre no es de clasificación para todo público. Y las escenas que repiten ad nauseam. El período es a veces un upgrade, otras veces un crossover, o un reemplazo. Con un bromance que no supero. Un eclipse de “hameorot” incluído. Una guerra que aún no podemos superar. Una manifestación y plantón de más de 80 personas vs. un correligionario y otras tantas marcha más en favor de “los otros”. Pintas en monumentos nacionales. Manifestaciones sobre la calle principal de mi código postal. Enfermedades, accidentes, muertes, fiestas, nacimientos. Climas extremosos, aire acondicionado a tope. Todos los asistentes dignos del club de las 5am con su café de Joselo en mano, café turco –con o sin- o té. Y meditamos un rezo como una mantra, que se repite y repite, párrafos enteros- onda meditación de otros lares, casi al infinito –y más allá- hasta lograr concentrarse. Qué envidia su fe imperturbable. Estar en su papel, harto. Con sus roles de pelis; El Padrino, The Jazz Singer, KEN et al No importan las limosnas, ni el diezmo, ni nada, aunque siempre hay polémica por la tzedaká, y las monedas…y el mercado secundario que se genera. La religión es el opio de los pueblos según Karl Marx. ¿Del mío? Ando como “Lost in grief, and confussion, unable to act. I am the bereaved son” tipo Hamlet. “I am my fathers spirit. The rest is silence”. Ha sido todo un reto, más bien. Por la tradición. Prueba superada estar en este palenque, nunca un gallinero ¿Cuál será mi nueva terapia ocupacional….y ahora, qué? Seguiré el consejo: “Some grief shows much  of love, but much of grief shows still some want of wit” de Romeo y Julieta. En fin: “Otorga paz, bienestar, y bendición, vida, gracia, y favor y caridad y misericordia sobre nosotros”  PS Aquí cada Shabat, lo que sí importa. Y no dejes de seguirme en Instagram para que veas todo lo que sucede y leerme en Facebook, X y Threads @rafaelmicha

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LA is My Lady

Desde el Guadalupe Wedding Chapel justo enfrente de Central Market quiero proponerle matrimonio a la ciudad de todos Los Ángeles. De un ángel (San Tocayo), a la corte celestial. ¿Se podrá? Es que estoy loco, enamorado, y fatalmente perdido por esta destino que siempre tiene algo nuevo en cada visita. ¡The Academy Museum es lo de hoy! Después de harto tiempo de tener mi top ten de pelis, ver Casablanca justo a la entrada, con sus dos pianos, la ventana de Belle Aurore , otros props, et al me hizo el día. ¿El viaje? La filmografía de Pedro Almodovar. Impecable. La experiencia del Oscar. Los modelos de Star Wars, escenarios, vestuario, y más, más, más. Las mujeres en la industria y el Barbra Streisand Bridge del quinto hacia la terraza Dolby. F*ck Ed Rusha. Jeff Koons, etc. LACMA con todo y sus photo ops harto fotogénicos. Moca. Sorry not sorry. 

OK. EXAGERE, exageré, exageré. Retiro lo dicho. The Broad amo también, con la espectacular pieza Yayoi Kusama Infinity Mirrored Room—The Souls of Millions of Light Years Away (2013). Y todos «the usual suspects». Eli es el Eugenio de Mexico, bueno un poco mayor.
The Broad y su otro vecino ilustre no decepciona. Pal shooting. Y los likes. Denle aquí mucho amor. Gracias Insta. Hauser & Wirth se salva también. Ese edificio de locura, bellamente restaurado, y su chicken coop. Su expo de Jason Rhoads. Super. The bookstore tan bien curada. Quiero todo. Y The Arts District aunque me traiga recuerdos de lo que no fue. The Getty Villa en Malibu, con todo y que no tenga señal. Las piezas imponentes: ánforas, copas y pytos griegas, etruscas y romanas. El paisajismo y los jardines espléndidos. La colección de arte egipcio y el anfiteatro para conciertos estivales. Y me falto el «otro». Y volver, pero ya! PS Aquí todo lo que importa y no dejes de seguirme en Threads, Facebook y en Instagram y leer todo en www.radarmicha.com  
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Regresé al país de las nubes

…a cenar con la fotógrafa Luvia Lazo y la artista contemporánea Ana Hernández en la terraza de OTRO OAXACA con un menú diseñado por el chef Saúl Carranza. Y para vivir un fin de semana de antología convocado por Laurencia Andrade de Loco Tequila y mi consen Paulina Gómez directora de revista Central y “amante de México”.  Además de otros híghlights que incluyeron en una agenda de locura para descubrir Loco Tequila. Con toda la «insolencia del loco» como dijo Alberto Navarro maestro tequilero de La Providencia hasta allá fuimos a dar un grupachón feliz del 4 al 6 de julio. La agenda definitiva incluyo otra cena en Casa Oaxaca con el master Alejandro Ruiz en compañía de la Maestra Celia Florian, Sergio Hernández, Adán Paredes, Amador Montes y puro talento oaxaqueño. Además cocineros como Marco Mellado de Leña y de Tlaxcala, Fernando Martínez de Migrante y Zuleyma Zepeda de La Mari et. al. Laurencia, Mariana y Paulina cuidaron cada detalle: menús, trato vip, experiencia top. Todos los “mexicanos que fruta vendían” (yo incluído) fuimos a dar al dia siguiente a casa de Diana Miller y al taller Los Alacranes del maestro Adán Paredes. Después de una experiencia con barro, comimos yet again un menú diseñado por Luis Arellano de Criollo. Todos, instalados en críticos de gastronomía opinamos al respecto de manera contundente e “informada” en el playground favorito culinario que es la ciudad de Oaxaca y sus alrededores. Y la estrella Loco Tequila. Que si Blanco. Que si Puro Corazón. Que si Ámbar y la sorpresa y develación Áureo. Obvio, mi número uno de todas las experiencias (por deformación profesional): Saúl Carranza de Escondido Oaxaca, Hotel Escondido, Terrestre y Otro Oaxaca –ahora famoso por su experiencia de Blois y la inclusión en la revista Condé Nast Traveler USA- la más importante del mundo mundial internacional de turismo y viajes. Sorry not Sorry. Saúl ofreció pollito de leche con hidromiel y esquites como plato principal y antes dumplings, tasajo y pate.  Una propuesta honesta, sin jaladas. De entrada por salida visité en el mero centro: Levadura de Olla de Thalía Barrios García –cocinera de San Mateo Yucutindoó, con su sopa de quelites, sus espectaculares tacos de hongo de pan (boletus edulis) con hierba santa y quesillo. Su shuano cuazo y su segueza verde, pescado y hoja santa. A sus tan pocos años es una heredera de las cocineras y maestra del buen comer. Afable y cordial como desde el día en que la conocimos en San Miguel Allende durante Millesime Weekend. Mi vecina y sus jitomates todos, su lugar iluminado, al aire libre y ciertamente imperdible. Las Quince Letras de doña Celia Florian mi nuevo amor. Se quedaron pendientes: Quelites, huazontles, tostadas, moles, pescado envuelto en hoja santa y sus tortillas de maíz blanco hechas al minuto pero la plática cálida e interesante de la chef sació mi apetito. Urge volver para hacer un tour de “all of the above” que además incluya uno que otro puesto de comida, alguna cenaduría, y sus panaderías tradicionales (y no tanto como Boulenc Pan Artesano (mi personal fav) es justo lo que apremia. Se me quedó pendiente La Atolería, Sagrado Filemón, Bodega E y los Tacos del Carmen Alto. PS No dejes de seguirme en Instagram para que veas todo lo que sucede y leerme en X y Threads ambos @rafaelmicha y lee todas las columnas en la web en radarmicha.com

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Digan lo que digan…

¡Los demás! Tengo casi los mismos seguidores que la “plataforma que premia lo mejor de la hospitalidad y la gastronomía en México” o de facto un poco más across the board: Facebook, X, Threads e Instagram y mucha más credibilidad que tantos de sus jueces porque siempre pago mis cuentas y no recibo en cortesía ni complimentary nada. De Nada. Tipo lo que es lo mismo que de «gorra». Conozco perfectamente los stándares de lujo de la más importante empresa de certificación del mundo mundial internacional en el medio de la restauración: hospitalidad y restaurantes –a la vieja escuela. Soy miembro de varios consejos gastronómicos et al y todo lo anterior valida y legitima mi postura. Además he trabajado con todos los cocineros de México (no es broma, desde el 2000) incluyendo a the usual suspects así que únicamente me falta diseñar mi «premio». Así que aquí lo que más me gusta. Recientemente me senté en la “oficina” de Fabian Delgado Padilla –su barra, mientras preparaba un tasting para un futuro cliente y tuve una experiencia religiosa. En serio. Sin pedantarías ni parsimonia. Sin meseros condescendientes ni explicaciones tipo: «ahora el chef le manda» (cuando tienes el menú impreso al lado del celular y tú escogiste todo). Con plática agradable y concentración de ambos. En modo: escucha de las dos partes. ¡Confieso que soy el presidente de su fan club! ¡Y es mi pastor! Es igualmente el más emprendedor: con Pal Real, y Risoma Works, y Yunaites ahora se suman GREIPS ahí al ladito en Lope de Vega 121. Y Farra, Mar & Vinagre en Escuela Militar de Aviación 40 Ladrón de Guevara. Y Navaja cocina filosa. Y la icónica Salsa Pajarito. Un bar: Tom Top Floor y Jamaica Records. Ni qué decir de su “menú de degustación” para mi, solín solito. Pece vegetariano. Con todas las sustituciones posibles y probables, y el apapacho al comensal, oséase yo. Y hartas buenas prácticas. Amor. Comí de todo: calabazas con pesto de quelites, aguachile con mango barranqueño y habanero, y un riquísimo salmorejo. NO podían faltar los tradicionales tacos de quelites y de setas (mis favoritos) con vino albariño de los Altos de Jalisco servido en senda copas Reidel –que tan feliz estaría mi consen Deby Beard. Lo que sí no puedo es con los “otros” vinos naturales que preferí ni probar. Ni hablar…algún defecto tendría que tener –o dicho en el argot gastronómico: apenas un negrito en el arroz. Incomparable su postre de cactáceas: pitaya, xoconostle, jacube (nopal cactus de los Altos de Jalisco) todo preparado por él y “cantado” al alimón por Chef Samadi. Mi plus one en ésta ocasión en lugar de AnaCe: su tradicional salsa Pajarito. Wish you were here. I wish you would. PS Aquí cada viernes, lo que sí importa. Y no dejes de seguirme en Instagram para que veas todo lo que sucede y leerme en Facebook, X y Threads @rafaelmicha

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